Querido Raspa,
Hoy volaré alto, avistaré el vuelo de cientos de pájaros desplegando sus alas en el más puro estado de libertad, alcanzaré con la mirada nubes de algodon hasta sentirme flotando en ellas y…pediré, pediré que te arropen y envuelvan con su delicadeza y belleza, para que puedas seguir viviendo en un mar de paz en el cielo.
Voy a tierras donde las lágrimas del cielo cubren el manto de verdes prados, las gaitas acarician los oídos con notas celestiales y seguiré pidiendo…, que las lágrimas de quienes lucharon por ti sirvan para seguir en esta sociedad cubriendo mantos de amor y respeto y haciendo susurrar notas celestiales de aliento por las muchas vidas que habrán conseguido colmar del calor y cariño de un hogar.
Un fuerte abrazo a quien fue tu familia,
Rodamons de Rubi.
